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Exclusivo maridaje con Erre de Vic 1952

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Las noches de verano dan para mucho, como por ejemplo, pequeñas fiestas improvisadas al aire libre, largas conversaciones paseando y disfrutando de la brisa, de un cine al aire libre, pero si lo que quieres es sorprender, hoy te enseñamos como aprovechar una noche de verano ofreciendo un maridaje muy diferente y especial.

El maridaje entre el vino y la comida es el proceso de casar metafóricamente un alimento con un vino con la intención de realzar el placer de comerlos.
Pero antes de empezar a hablar de comida y vinos, debemos tener presente 4 puntos importantes para que disfrutes de este maridaje:

1. El vino debe gustarte: Nadie mejor que tú sabe lo que te gusta y lo que no, por muchos consejos de expertos que puedas recibir. Siempre elige los vinos en función de tus gustos y deja de lado las modas.
2. Los vinos fuertes se sirven después de los vinos ligeros: No queremos beber un vino ligero y darnos cuenta que no apreciamos nada, debido al vino anterior que era mucho más fuerte, ¿verdad?
3. Cuidar el equilibrio: Las comidas complejas deben estar acompañadas por vinos de sabores simples; por el contrario, los vinos con sabores y aromas ricos y complejos se maridan mejor con platos sencillos.
4. Con cocina regional, vinos de la zona: Para completar una comida regional no hay nada más seguro que abrir una botella de la misma zona. Casarán seguro.

Ahora bien, llegado a este punto donde ya tenemos claro las reglas básicas para tener éxito, lo que te proponemos es un maridaje entre vinos y uno de nuestros productos estrella y exclusivo: nuestra gama de jamones cocidos curados.

– Jamón cocido curado.
– Jamón cocido curado con miel.
– Jamón cocido curado con trufa.

Te recomendamos que los sirvas por orden y de ninguna manera, en una misma bandeja, ya que los gustos podrían mezclarse. Además, el jamón deberá haber sido reposando fuera de la nevera al menos 5 minutos antes de emplatar.

El jamón cocido curado

El producto insignia de Erre de Vic 1952 se elabora en nuestro obrador, en un proceso artesano que prioriza el reposo de cada pieza: el masaje da paso a un dilatado proceso de maceración, sin saborizantes ni aromas artificiales añadidas, en medio del frío y el silencio de las cámaras donde, con calma, se deja reposar la carne hasta que emerge su color rosado y donde afianza su sabor tan característico, la sinfonía de aromas y su buena estructura.

Maridaje:
Tenemos jamón por tanto, tenemos grasa, aunque poco al ser cocido. Por lo tanto, ácido. Te damos diferentes opciones:

– Si nos decantamos por un contraste, escogemos un seco algo floral como un verdejo y moscatel de Aragón por ejemplo.
– Si jugamos con la afinidad, elegiremos un moscatel dulce de Málaga, como por ejemplo un MR.
– Si prefieres dejar los invitados con la boca abierta, añade mermelada de albaricoque sobre el jamón, regado con un cava reserva que lo acompañará perfectamente, ya que es ácido y tiene burbuja, y las notas de miel al ser reserva hará que, en el paladar todos los gustos estén equilibrados.

El jamón cocido curado con miel

En nuestra búsqueda de la innovación y la exquisitez, hemos creado el jamón cocido curado con miel, una combinación explosiva y única en el mercado.
Siguiendo con la elaboración cuidadosa y artesanal de nuestro jamón cocido curado, añadimos las cantidades concretas de miel en el momento que estamos haciendo el masaje al jamón para que se reparta y quede bien integrado.

Maridaje:
Te proponemos dos opciones según tus preferencias:
– Espumosos o blancos estructurados y ácidos o negros espumosos ligeros.
– Blancos muy secos (fino, manzanilla) o fermentados en barrica, tintos jóvenes, ligeros y ácidos.

 

El jamón cocido curado con trufa

La trufa es un hongo muy preciado en el mundo culinario debido a su excelente aroma que la hace única y sorprendente. Se conocen unas cuarenta especies de trufas, una treintena en Europa, pero sólo unas pocas presentan interés gastronómico.
Nuestro equipo de I + D ha investigado cuál de las variedades es la que mejor casaba con nuestro producto insignia, para seguir elaborando productos gourmet, un regalo para todos nuestros sentidos.
De ahí nace nuestro jamón cocido curando con trufa, presente en las diferentes ferias de la trufa a nivel nacional.

Maridaje:
– El sulfato de dimetilo (DMS) de la trufa es literalmente, un potenciador de los perfumes afrutados a la garnacha tinta, del syrah, del Sauvignon, del verdejo y del Petit Manseng, que es un rasgo aromático dominante de estas variedades! Por tanto, cualquiera de estas variedades caso perfectamente.
– Si lo que desea es acabar con un vino con cuerpo, hay que saber que los vinos tintos muy viejos, desarrollan muy a menudo tonalidades aromáticas de la misma familia que las moléculas dominantes de la trufa. Esto explica y confirma la unión aromática clásica, conocida desde hace mucho tiempo, entre un gran Pomerol afinado, o un penetrante Rioja Gran Reserva, y un plato dominado por la trufa. Será una apuesta segura!

Nosotros en casa nos gusta disfrutar de nuestro jamón cocido curado con un vino blanco bien fresquito o un buen cava reserva! Y a ti, ¿cuál es tu preferencia?

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